Vi las estrellas desde un avión,
se deslizaban silenciosas junto
A sus alas.
Rugían en rojos y naranjas,
tan suaves y palpitantes.
Competían las luces del avión
con ellas, comparándose.
Vi las luces de mi pueblo desde un avión,
se deslizaban silenciosas junto
A sus alas.
Estás no rugían sino rumiaban
una larga noche de muchas,
tan naranjas y suaves.
Contra ellas competían los focos
de los comercios, armonizándose.